Vista general del pueblo

¿DÓNDE ESTÁ?


Esta idílica y cautivadora villa se encuentra ubicada en el prodigioso Val de Xálima, en el noroeste de la provincia de Cáceres. San Martín de Trevejo cuenta, en la actualidad, con unos 800 habitantes aproximadamente, y aunque perteneció hasta el año 1833 a la provincia de Salamanca y hasta el año 1958 a la diócesis de Ciudad Rodrigo, hoy en día forma parte de los veinte pueblos que integran el conjunto de la Sierra de Gata.

La pesada orografía que conforma este lugar se debe a su composición de pizarras precámbricas, fundamentalmente, y al enorme factor erosivo que supone la densa red fluvial de la zona. Asimismo, se desarrolla en estos lares una voluptuosa vegetación capaz de crear portentosos paisajes de castaños y robles centenarios que cautivarán al peregrino durante sus marchas y excursiones.

Su estratégica situación, muy próxima a la frontera con Portugal y en pleno corazón de la ya mencionada Sierra de Gata, provoca que San Martín de Trevejo ostente un fenómeno cultural extraordinario, que junto con su magnánima vegetación, puede ofrecer al visitante un conjunto patrimonial y paisajístico único en el mundo. Si a todo ello le sumamos su particular arquitectura, donde se incluyen los originales arroyos de cristalinas aguas que risueñamente surcan las empedradas calles.

¿QUÉ TIENE DE ESPECIAL?


ARQUITECTURA MAÑEGA:

Digno de mención es el tesoro arquitectónico del casco antiguo de la villa, declarado Bien de Interés Cultural y Conjunto Histórico. Las tradicionales casas de entramado suscitan sentir que San Martín de Trevejo ha sido detenido en el tiempo, un tiempo, donde la hechizada naturaleza que rodea este lugar salvaguardaba durante los gélidos crepúsculos del pasado a sus habitantes: los mañegos. Asimismo, suscitarán la atención del visitante los originales arroyos de cristalinas aguas que risueñamente surcan las empedradas calles.

El conjunto de construcciones de entramado que componen el casco histórico de San Martín de Trevejo es uno de los mejor conservados de nuestro país. Recorriendo las prodigiosas calles de este lugar, donde las techumbres de algunos hogares suelen prolongarse hasta prácticamente unirse con los tejados de las casas situadas al otro lado de la calle,  el visitante podrá divisar las edificaciones de entramado de madera, compuestas por tres niveles de altura principalmente.

La planta baja, a boiga, es sin duda la parte más significativa de las viviendas mañegas. En un tiempo no muy lejano, se utilizaban para dar cobijo al cerdo destinado para la matanza, y para guardar paja y heno, así como las enormes tinajas que custodiaban el vino y el aceite. En la actualidad, estas boigas suponen un importante atractivo turístico, las cuales, siendo muy mimadas y valoradas por sus dueños, aportan una agradable zona de recreo donde poder degustar el buen vino del lugar.

A FALA DEL VÁL DE XÁLIMA:

De origen controvertido, A Fala es el mayor tesoro cultural del valle de Jálama. Los mañegos, orgullosos de su habla, también compartida por dos de las poblaciones vecinas, son conscientes de la evolución que su propia lengua ha sufrido durante el transcurrir de los siglos y del carácter taxativo que a este valle confiere.

Muy probablemente, la condición de aislamiento que caracterizaba a estos lares en tiempos pretéritos, puede haber contribuido en gran medida a la conservación de este tesoro lingüístico único en el mundo y declarado “Bien de Interés Cultural” por la Junta de Extremadura, tras la celebración del Congreso de lenguas Minoritarias del año 1999. En definitiva, escuchar a los lugareños comunicarse en su lengua materna (el mañegu) es un hedonismo que el viajero no debe perderse.

SUS FIESTAS:

“San Martiñu”: Esta fiesta se celebra los días 11 y 12 del mes de noviembre en honor al patrón de la localidad, San Martín de Tours. Lo más destacable de esta festividad es la celebración de la misa cantada en la Iglesia de San Martín de Tours. Tras la eucaristía, y en honor al santo patrón, los vecinos de San Martín de Trevejo salen en procesión acompañando al santo por diversas calles del municipio. Al terminar esta procesión, los vecinos continúan la fiesta por los bares del pueblo y, posteriormente, se prueban los vinos nuevos en las distintas bodegas (o “pichorras” en “mañego”) de la localidad, marcadas para la ocasión con una rama de olivo en la puerta.
“Crú Bindita”:Festividad que se celebra al 3 de Mayo en la que tiene lugar la procesión y eucaristia desde la ermita donde se encuentra la figura.

Vendimia: La tradicional fiesta de la vendimia que desde la época moderna se popularizó por toda Europa, conserva en San Martín de Trevejo su esencia original. Esta celebración, que tiene lugar cada mes de septiembre,  logra reunir a todos los mañegos hermanados frente al pilón ornamental de la Plaza Mayor donde en armonía pisan la uva tal y como sus antecesores hicieron.

Casco Histórico
Ermita de la Cruz Bendita
Escudo de la Iglesia San Martin de Tours

SU HISTORIA


El arbolado y fastuoso municipio de San Martín de Trevejo cuenta con una historia tan remota en la existencia, que ya era cuando aún el tiempo no existía. Los hallazgos de varias estelas funerarias y aras votivas justifican el pasado prehistórico de la localidad, así como la existencia de numerosos molinos y tesorillos celtas.

Sin embargo, es sin duda el pasado romano de la villa el que cobra mayor protagonismo histórico debido a los cuantiosos vestigios que perviven, los yacimientos de Los Quintos, Toiro Pelao y Mata Escobas, entre muchos otros, son buena muestra de la pertenencia de San Martín de Trevejo a la unidad de Vettonia, dependiente a su vez de la provincia de Lusitania. Debido a estos orígenes tan remotos, los bellos paisajes de Jálama, capaces de satisfacer al más exigente turista, arroparán un importante núcleo poblacional bereber allá por el siglo IX.

El apelativo de San Martín de Trevejo tiene un origen bastante controvertido, aún apareciendo en algunos mapas la denominación de San Martín de los Vinos, debió ser cuando el rey Fernando II de León entregó estas tierras a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, en el año 1184, el momento crucial en el que adoptaría esta villa el patronímico de “Trevejo”, como consecuencia de su pertenencia a la Encomienda de Trevejo. Debido también a la influencia de esta Orden, el nombre de San Martín acompañó desde siempre a esta localidad en honor al santo San Martín de Tours, tan respetado por los Hospitalarios.

Es relativamente reciente la gramática actual de la denominación San Martín de Trevejo, puesto que en todos los documentos pertenecientes a siglos pasados aparece escrito como San Martín de Trebejo.

En definitiva, la villa será hasta bien entrado el siglo XIX la población más influyente de la Sierra de Gata, gracias a su trascendental historia, y al infatigable latir del corazón de Jálama.